En entradas anteriores, he hablado sobre la definición de viabilidad, su estudio y sus premisas básicas. Toda esta información es necesaria para comprender todo aquello que puede aportar a nuestro proyecto y es que, el análisis de viabilidad tiene sinfín de usos y aplicaciones dentro en las organizaciones.

Hoy, quiero hablar sobre sus aplicaciones, enfoques y estructura. Hacer un estudio de viabilidad se puede adecuar y adaptar a cualquier proyecto que se quiera llevar a cabo: sea interno o externo de la organización, se aplique en un departamento concreto o corporativamente, etc… Dependiendo del ámbito e impacto del mismo, vamos a emplear unos elementos y variables determinadas u otros.

El primer paso, es delimitar el campo sobre el que se trabaja (sector, industria…), el tiempo del que disponemos, la inversión que podemos acometer y los medios de los que se disponen. De esta forma podemos configurar un calendario de tareas que nos va a permitir optimizar todo el input que tenemos.

Seguidamente, es necesario comprender las variables y medidores sectoriales (las grandes cifras económico-financieras, socio-demográficas, industriales, tecnológicas…), de forma conozcamos los hitos básicos de donde se encuadra nuestra actividad. A medida que se desarrolla el estudio, debemos ir focalizando e incidiendo hacia nuestro entorno próximo y cercano (microentorno) que es, conocer a todos aquellos agentes que en menor o mayor grado, determinan nuestra actuación. Existen multitud de sistemas que nos van a permitir descubrir todo aquello que nos rodea.

Entendido nuestro entorno, debemos de hacer auto-balance y comprender el papel que acometemos, ser críticos con nuestras operaciones y ayudarnos de un sistema de reportes y kpis para valorar los resultados que estamos obteniendo. Dependiendo de la estructura interna, del sector y de nuestra estrategia.

Recabada toda esta información, vamos a estudiar a través de un checkpoint, aquellos elementos que nos favorecen o nos perjudican para tomar nuestras decisiones. Pero siempre, siendo coherentes y analíticos con aquello que tenemos.